Han comprado juguete nuevo en la oficina. Una cafetera. Y al comienzo a mí no me importaba mucho realmente porque, pues, yo no tomo café. O bueno, no lo tomaba, hasta que llegó la cafetera aquesta. No sé ni cómo eligen sus cafeteras en el trabajo, lo cierto es que quien haya elegido esta, la hizo linda, porque he empezado a tomar el capuccino más delicioso que ha existido en la historia de la humanidad. Y bueno, tampoco me he vuelto una de esas personas que dicen que "mi día no empieza sin una taza de café". No, o sea, no es tan grave mi situación. Lo cierto es que he aprendido a disfrutar y valorar el sabor y efecto de la cafeína en las venas. Ahora llego casi todas las mañanas a presionar el botoncito de "capuccino" después de poner mi taza favorita debajo de la manguerita. Me fascina ver cómo funciona la máquina, a veces me imagino a un montón de enanitos trabajando dentro de ella. Aunque luego me siento culpable, porque pienso que un trabajo así probablemente sería desagradable, sin mencionar que mal pagado. Pero volviendo al aspecto disfrutable del asunto: hay nueva cafetera en la ofi y una nueva amante del café.
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